Dra. Arancha Broncano
Clínica dental zona Chamberí
Periodoncia Madrid

Periodoncia en Madrid: cómo tratar las encías antes de que el problema llegue a los dientes

¿Te sangran las encías al cepillarte o has notado inflamación, mal aliento o incluso que algún diente se mueve más de lo normal?

En este artículo descubrirás cuándo estos síntomas pueden indicar un problema periodontal y cómo actuar antes de que afecte a la salud de tus dientes.

Si has buscado periodoncia Madrid, es probable que quieras saber si lo que te ocurre tiene solución y si todavía estás a tiempo de evitar complicaciones.

Muchas personas restan importancia al sangrado de encías pensando que es algo normal, cuando en realidad suele ser una señal de que existe una inflamación que conviene revisar cuanto antes.

La buena noticia es que la mayoría de las enfermedades periodontales pueden controlarse si se diagnostican a tiempo.

Además, actuar de forma precoz ayuda a conservar los dientes naturales y evita que el problema siga avanzando hasta afectar al hueso que los sostiene.

Verás que no todos los casos requieren el mismo tratamiento.

Por eso, en esta guía te explicamos:

  • Cómo reconocer las señales de alerta,
  • cuál es la diferencia entre gingivitis y periodontitis,
  • qué tratamientos existen,
  • cómo es el proceso en clínica y
  • qué debes tener en cuenta antes de empezar.

Todo ello con un lenguaje claro y sin crear alarmas innecesarias.

 

Lo esencial en 60 segundos

Si has llegado hasta aquí porque te sangran las encías o te han dicho que necesitas un tratamiento periodontal, estas son las ideas más importantes que conviene conocer antes de seguir leyendo:

  • La periodoncia es la especialidad que trata las enfermedades de las encías y de los tejidos que sostienen los dientes.
  • Las encías no deberían sangrar. Si lo hacen al cepillarte o al usar hilo dental, es recomendable pedir una valoración, ya que puede ser uno de los primeros signos de enfermedad periodontal.
  • La gingivitis y la periodontitis no son lo mismo. La gingivitis afecta solo a la encía y suele ser reversible. La periodontitis, en cambio, puede dañar el hueso que sostiene los dientes si no se trata a tiempo.
  • El objetivo del tratamiento es detener la enfermedad, conservar tus dientes naturales y evitar que el problema siga avanzando.
  • Cuanto antes se diagnostique, más sencillo suele ser el tratamiento y mayores son las posibilidades de mantener una buena salud bucodental a largo plazo.
  • Las revisiones y el mantenimiento periodontal son tan importantes como el tratamiento inicial. Ayudan a controlar la enfermedad y reducen el riesgo de que vuelva a aparecer.

¿Tus encías te están avisando? Señales que no deberías ignorar

Las enfermedades de las encías suelen avanzar de forma lenta y, en sus primeras fases, apenas provocan dolor.

Por eso, muchas personas no acuden al dentista hasta que el problema está más avanzado.

Sin embargo, las encías suelen dar varias señales de aviso mucho antes. Reconocerlas a tiempo puede marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo y uno más complejo.

Sangrado al cepillarte

Las encías sanas no deberían sangrar.

Si notas sangre al cepillarte, al usar hilo dental o incluso al comer alimentos duros, no conviene ignorarlo.

Aunque muchas personas piensan que se debe a un cepillado demasiado fuerte, lo más frecuente es que exista una inflamación provocada por la acumulación de placa bacteriana.

Encías inflamadas o enrojecidas

Otra señal habitual es que las encías aparezcan más hinchadas, enrojecidas o sensibles de lo normal.

En esta fase todavía puede tratarse de una gingivitis, por lo que actuar cuanto antes ayuda a evitar que la enfermedad siga avanzando.

Mal aliento persistente

Si el mal aliento no desaparece a pesar de mantener una buena higiene bucal, puede estar relacionado con una enfermedad periodontal.

Las bacterias que se acumulan bajo la encía pueden producir un olor desagradable que no mejora únicamente con el cepillado o los enjuagues.

Retracción de las encías

¿Notas que tus dientes parecen más largos que antes?

Cuando la encía se retrae, queda expuesta una parte mayor del diente o incluso de la raíz.

Además del problema estético, esta situación puede provocar sensibilidad dental y favorecer otras complicaciones si no se trata.

Dientes que empiezan a moverse

En fases más avanzadas, la enfermedad periodontal puede afectar al hueso que sostiene los dientes.

Como consecuencia, algunas piezas pueden empezar a moverse ligeramente o cambiar de posición.

Si notas esta sensación, es importante acudir al dentista lo antes posible para valorar la causa.

¿Y si no tienes dolor?

Es una de las dudas más frecuentes. Sí, puedes tener una enfermedad periodontal sin sentir dolor.

Precisamente por eso son tan importantes las revisiones periódicas.

Detectar el problema en sus primeras fases permite detener su avance y conservar los dientes naturales durante muchos años.

Gingivitis o periodontitis: cuál es la diferencia

Aunque muchas personas utilizan ambos términos como si fueran lo mismo, la gingivitis y la periodontitis son dos fases diferentes de la enfermedad de las encías.

Conocer la diferencia es importante porque el tratamiento y el pronóstico cambian según el momento en el que se detecte el problema.

Gingivitis: la fase inicial

La gingivitis es una inflamación de las encías provocada, en la mayoría de los casos, por la acumulación de placa bacteriana.

Sus síntomas más habituales son:

  • Sangrado al cepillarte o al usar hilo dental.
  • Encías enrojecidas o inflamadas.
  • Sensibilidad en la zona.
  • Mal aliento persistente.

La buena noticia es que la gingivitis suele ser reversible si se trata a tiempo mediante una limpieza profesional y una correcta higiene bucodental.

Periodontitis: cuando la enfermedad avanza

Si la gingivitis no se trata, la infección puede extenderse hacia los tejidos que sostienen los dientes, incluido el hueso.

En esta fase hablamos de periodontitis, una enfermedad que puede provocar:

  • Pérdida progresiva del hueso que sujeta los dientes.
  • Retracción de las encías.
  • Mayor sensibilidad dental.
  • Movilidad de las piezas dentales.
  • Riesgo de perder uno o varios dientes.

Aunque el hueso perdido no suele recuperarse de forma espontánea, sí es posible detener el avance de la enfermedad con un tratamiento adecuado y un mantenimiento periódico.

¿Cómo saber cuál tienes?

No siempre es posible distinguirlo únicamente por los síntomas.

Algunas personas con periodontitis apenas notan molestias, mientras que otras presentan un sangrado importante desde fases muy tempranas.

Por eso, el diagnóstico debe realizarlo el dentista mediante una exploración clínica, valorando el estado de las encías, la presencia de bolsas periodontales y el soporte óseo de los dientes.

Cuanto antes actúes, mejor pronóstico tendrás

La principal diferencia entre ambas enfermedades está en el daño que producen.

Mientras que la gingivitis afecta únicamente a la encía y suele poder revertirse, la periodontitis puede comprometer el hueso que sostiene los dientes si no se trata a tiempo.

Por eso, si tus encías sangran con frecuencia o has notado alguno de los síntomas descritos anteriormente, no esperes a que aparezca dolor o movilidad dental para pedir una valoración.

Un diagnóstico precoz suele permitir tratamientos más sencillos y ayuda a conservar los dientes naturales durante más tiempo.

Qué pasa si no se trata a tiempo

Las enfermedades periodontales no suelen desaparecer por sí solas.

De hecho, cuando no se tratan, la inflamación continúa avanzando de forma progresiva y puede afectar a los tejidos que sostienen los dientes.

No significa que todas las personas vayan a desarrollar las mismas complicaciones, pero cuanto más tiempo pasa sin tratamiento, mayor es el riesgo de que el problema se agrave.

La inflamación sigue avanzando

Lo que empieza como un sangrado ocasional al cepillarte puede convertirse, con el tiempo, en una inflamación más importante.

Las bacterias continúan acumulándose bajo la encía y la infección puede extenderse hacia zonas cada vez más profundas.

Pérdida de hueso

Cuando la enfermedad progresa hasta convertirse en periodontitis, puede empezar a destruir el hueso que sostiene los dientes.

Esta pérdida ósea suele producirse de forma lenta y, en muchas ocasiones, sin causar dolor.

Por eso, es frecuente que el paciente no sea consciente del problema hasta que el daño ya es importante.

Retracción de las encías y sensibilidad

A medida que avanza la enfermedad, las encías pueden retraerse y dejar expuesta una mayor parte del diente o incluso de la raíz.

Además del cambio estético, esta situación puede provocar sensibilidad al frío, al calor o al cepillado.

Movilidad dental

Cuando el soporte del diente disminuye, algunas piezas pueden empezar a moverse ligeramente.

En las fases más avanzadas, esa movilidad puede dificultar la masticación y aumentar el riesgo de perder uno o varios dientes si no se interviene a tiempo.

Mayor necesidad de tratamientos complejos

Detectar el problema en sus primeras fases suele permitir tratamientos más sencillos y menos invasivos.

Sin embargo, cuando la enfermedad lleva mucho tiempo evolucionando, puede ser necesario realizar tratamientos periodontales más complejos y un seguimiento más estrecho para controlar su evolución.

La buena noticia: se puede frenar

Aunque la periodontitis no desaparece por sí sola, sí es posible detener su avance mediante un diagnóstico precoz, un tratamiento adecuado y un buen mantenimiento periodontal.

Por eso, si notas que tus encías sangran con frecuencia, están inflamadas o has observado cualquiera de las señales de alerta que hemos visto anteriormente, no esperes a que aparezca dolor o movilidad dental para pedir una valoración.

Actuar a tiempo es la mejor forma de conservar tus dientes naturales y mantener unas encías sanas a largo plazo.

Tratamiento de la periodontitis: qué suele hacerse según cada caso

El tratamiento de la periodontitis no es igual para todos los pacientes.

Depende del grado de avance de la enfermedad, de la cantidad de hueso afectado y del estado general de las encías y los dientes.

El objetivo siempre es el mismo: detener la infección, conservar los dientes naturales siempre que sea posible y evitar que la enfermedad continúe avanzando.

Limpieza profesional cuando el problema está empezando

Si la enfermedad se encuentra en una fase inicial o existe una acumulación importante de placa y sarro, el primer paso suele ser realizar una limpieza profesional.

Esta permite eliminar los depósitos bacterianos que no pueden retirarse con el cepillado diario y reducir la inflamación de las encías.

En algunos pacientes, especialmente cuando todavía existe gingivitis, esta medida puede ser suficiente para recuperar la salud periodontal.

Raspado y alisado radicular

Cuando la infección ha avanzado por debajo de la encía y se han formado bolsas periodontales, normalmente es necesario realizar un raspado y alisado radicular.

Este tratamiento consiste en limpiar cuidadosamente la superficie de las raíces de los dientes para eliminar el sarro y las bacterias acumuladas bajo la encía.

El objetivo es favorecer que la encía vuelva a adaptarse al diente y reducir la profundidad de las bolsas periodontales, dificultando que las bacterias vuelvan a acumularse.

Mantenimiento periodontal

Una vez controlada la enfermedad, comienza una fase igual de importante: el mantenimiento periodontal.

La periodontitis es una enfermedad que requiere seguimiento.

Por eso, el dentista programará revisiones periódicas para comprobar la evolución de las encías, realizar limpiezas cuando sea necesario y detectar cualquier signo de reactivación antes de que vuelva a producir daños.

Mantener estas revisiones es una de las mejores formas de conservar los resultados del tratamiento a largo plazo.

¿Cuándo pueden ser necesarios otros tratamientos?

En algunos casos, especialmente cuando la enfermedad está más avanzada, puede ser necesario complementar el tratamiento periodontal con otras técnicas para recuperar la salud de las encías o facilitar la conservación de los dientes.

La necesidad de aplicar estos tratamientos dependerá siempre del diagnóstico y de la evolución de cada paciente.

El tratamiento empieza con un buen diagnóstico

Dos personas con síntomas parecidos pueden necesitar tratamientos diferentes.

Por eso, antes de iniciar cualquier procedimiento es fundamental realizar una exploración periodontal completa.

Solo así es posible conocer el estado real de las encías, valorar si existe pérdida de hueso y planificar el tratamiento más adecuado para cada caso.

Actuar de forma personalizada no solo ayuda a controlar la enfermedad, sino también a conservar los dientes naturales durante el mayor tiempo posible.

¿El tratamiento duele?

Es una de las dudas más habituales cuando el dentista recomienda un tratamiento periodontal.

La buena noticia es que, con las técnicas actuales y la anestesia local cuando es necesaria, el tratamiento suele resultar mucho más cómodo de lo que la mayoría de los pacientes imagina.

Lo normal es sentir alguna molestia puntual, pero no un dolor intenso.

Durante el tratamiento

Si es necesario realizar un raspado y alisado radicular, el tratamiento suele hacerse con anestesia local para que la zona permanezca insensible durante el procedimiento.

La mayoría de los pacientes solo notan presión o pequeñas vibraciones mientras el dentista trabaja.

Después del tratamiento

Una vez desaparece el efecto de la anestesia, es normal que las encías estén algo sensibles durante uno o varios días.

También es posible notar:

  • ligera molestia al cepillarte
  • sensibilidad al frío o al calor
  • pequeñas molestias al masticar alimentos duros

Estas sensaciones suelen disminuir de forma progresiva conforme las encías cicatrizan.

¿Cuánto tarda la recuperación?

Depende del tratamiento realizado y del estado de las encías antes de empezar.

En la mayoría de los casos, las molestias más leves desaparecen en pocos días y la inflamación comienza a reducirse rápidamente si se siguen las indicaciones del dentista.

Mantener una buena higiene bucal y acudir a las revisiones programadas favorece una recuperación más rápida y ayuda a mantener los resultados del tratamiento.

¿Merece la pena esperar?

Muchas personas retrasan el tratamiento por miedo a que resulte molesto.

Sin embargo, lo habitual es que tratar la enfermedad periodontal sea mucho menos incómodo que las complicaciones que puede provocar si continúa avanzando.

Además, cuanto antes se actúe, más sencillo suele ser el tratamiento y más fácil será conservar unas encías sanas y los dientes naturales a largo plazo.

Cómo es el tratamiento paso a paso

Muchas personas llegan a la consulta con la idea de que el tratamiento periodontal será largo o complicado.

En realidad, el primer objetivo es conocer el estado de tus encías y diseñar un plan adaptado a tu caso. Así suele desarrollarse el proceso.

1. Primera valoración

La primera visita comienza con una conversación sobre los síntomas que has notado y tus antecedentes de salud bucodental.

El dentista te preguntará, por ejemplo:

  • si te sangran las encías al cepillarte
  • si has notado inflamación o mal aliento persistente
  • si tienes sensibilidad o movilidad en algún diente
  • o si ya has recibido tratamiento periodontal anteriormente

Esta información ayuda a orientar el diagnóstico desde el primer momento.

2. Exploración periodontal

Después se realiza una exploración completa para valorar el estado de las encías y de los tejidos que sostienen los dientes.

Durante esta revisión se comprueba, entre otros aspectos:

  • el grado de inflamación de las encías
  • la presencia de placa y sarro
  • si existen bolsas periodontales
  • el estado del hueso que soporta los dientes
  • y la movilidad de las piezas dentales, si la hubiera

En algunos casos también puede ser necesario realizar radiografías para conocer con mayor precisión la evolución de la enfermedad.

3. Diagnóstico y plan de tratamiento

Con toda la información obtenida, el dentista te explicará cuál es el diagnóstico y qué tratamiento resulta más adecuado para tu caso.

También resolverá tus dudas sobre el procedimiento, el número aproximado de sesiones, los cuidados posteriores y los resultados que puedes esperar.

El objetivo es que entiendas qué está ocurriendo y puedas tomar una decisión con tranquilidad, sin tecnicismos y sin sorpresas.

4. Tratamiento periodontal

El siguiente paso consiste en realizar el tratamiento indicado según el grado de afectación de las encías.

En muchos pacientes será suficiente con una limpieza profesional o un raspado y alisado radicular para eliminar las bacterias acumuladas bajo la encía y favorecer su recuperación.

Si el caso requiere otras actuaciones, el dentista te las explicará previamente para que conozcas todas las opciones disponibles.

5. Revisiones y mantenimiento

Una vez controlada la enfermedad, comienza una fase fundamental: el mantenimiento periodontal.

Las revisiones periódicas permiten comprobar que las encías continúan sanas, realizar limpiezas cuando sea necesario y detectar cualquier signo de recaída antes de que vuelva a producir daños.

Este seguimiento es la mejor forma de conservar los resultados del tratamiento y mantener tus dientes naturales durante muchos años.

Precio: qué debe incluir un presupuesto de periodoncia

El precio de un tratamiento periodontal puede variar según el estado de las encías y el tipo de tratamiento que necesite cada paciente.

Por eso, antes de comparar presupuestos, es importante comprobar qué incluye realmente cada uno.

Un presupuesto más económico no siempre resulta la mejor opción si después hay que pagar aparte pruebas, revisiones o tratamientos complementarios.

Estudio y diagnóstico periodontal

El tratamiento debe comenzar con un diagnóstico completo para conocer el estado de las encías, valorar si existe pérdida de hueso y determinar el grado de la enfermedad.

Sin esta evaluación es difícil planificar un tratamiento realmente adaptado a cada caso.

Tratamiento periodontal

El presupuesto debe indicar con claridad qué procedimientos están incluidos.

Dependiendo del diagnóstico, puede contemplar:

  • limpieza profesional
  • raspado y alisado radicular
  • tratamiento por cuadrantes o por toda la boca
  • otras actuaciones que el especialista considere necesarias

Saber exactamente qué tratamiento vas a recibir evita confusiones y facilita comparar diferentes opciones.

Revisiones y mantenimiento

La periodontitis necesita seguimiento para controlar su evolución y reducir el riesgo de recaídas.

Por eso, conviene comprobar si el presupuesto incluye las revisiones posteriores y las sesiones de mantenimiento periodontal recomendadas por el especialista.

Radiografías y pruebas complementarias

En algunos pacientes es necesario realizar radiografías u otras pruebas para valorar el estado del hueso y planificar correctamente el tratamiento.

También es recomendable confirmar si estas pruebas están incluidas en el presupuesto o se facturan por separado.

Preguntas que merece la pena hacer

Antes de empezar el tratamiento, puedes preguntar:

  • ¿Qué tratamientos incluye exactamente el presupuesto?
  • ¿Las revisiones posteriores están incluidas?
  • ¿El mantenimiento periodontal se paga aparte?
  • ¿Será necesario realizar radiografías u otras pruebas adicionales?
  • ¿Existe financiación si necesito un tratamiento más amplio?

Un presupuesto claro debe responder a estas preguntas desde el principio.

Así podrás tomar una decisión con tranquilidad, sabiendo qué incluye el tratamiento y evitando costes inesperados durante el proceso.

Cómo evitar que vuelva a aparecer

Controlar la periodontitis no termina cuando finaliza el tratamiento.

Para mantener las encías sanas a largo plazo es fundamental seguir unas pautas de cuidado y acudir a las revisiones recomendadas por el dentista.

La buena noticia es que, con un buen mantenimiento, muchas personas consiguen mantener la enfermedad bajo control durante años y conservar sus dientes naturales.

Mantén una buena higiene bucodental

El cepillado diario sigue siendo la medida más importante para prevenir la acumulación de placa bacteriana.

Además de cepillarte al menos dos veces al día, es recomendable limpiar los espacios entre los dientes con hilo dental o cepillos interdentales, ya que son zonas donde el cepillo convencional no llega correctamente.

No faltes a las revisiones periódicas

Aunque no tengas molestias, las revisiones permiten detectar cualquier signo de inflamación antes de que vuelva a convertirse en un problema importante.

En función de cada caso, el dentista te indicará cada cuánto tiempo conviene realizar una revisión y una sesión de mantenimiento periodontal.

Evita el tabaco

El tabaco es uno de los principales factores que favorecen la progresión de la enfermedad periodontal y dificulta la cicatrización de las encías tras el tratamiento.

Reducir o abandonar este hábito puede mejorar la respuesta al tratamiento y disminuir el riesgo de recaídas.

Controla enfermedades que pueden influir

Algunas enfermedades, como la diabetes, pueden aumentar el riesgo de desarrollar problemas periodontales o dificultar su control si no están bien controladas.

Mantener un buen estado de salud general también contribuye a proteger las encías y conservar los dientes durante más tiempo.

Acude al dentista si notas cualquier cambio

Si vuelves a notar sangrado al cepillarte, inflamación, mal aliento persistente o cualquier otro síntoma similar, no esperes a la siguiente revisión.

Detectar una recaída en sus primeras fases suele permitir un tratamiento más sencillo y ayuda a evitar que la enfermedad vuelva a dañar las encías y el hueso que sostiene los dientes.

Con un diagnóstico precoz, un buen tratamiento y un mantenimiento adecuado, es posible mantener la periodontitis controlada y disfrutar de unas encías sanas durante muchos años.

 

Preguntas frecuentes sobre periodoncia

¿La periodontitis tiene cura?

La periodontitis es una enfermedad crónica, pero puede controlarse con un tratamiento adecuado y un buen mantenimiento periodontal.

El objetivo es detener su avance, conservar los dientes naturales y evitar que la enfermedad vuelva a activarse.

¿Voy a perder los dientes si tengo periodontitis?

No necesariamente. Si se diagnostica y trata a tiempo, en muchos casos es posible conservar los dientes durante muchos años.

Cuanto antes se inicie el tratamiento, mayor será la probabilidad de mantenerlos sanos y estables.

¿Las encías vuelven a crecer después del tratamiento?

Depende del grado de afectación.

El tratamiento elimina la infección y ayuda a estabilizar la enfermedad, pero la encía que ya se ha retraído no suele recuperarse por sí sola.

En algunos casos concretos pueden valorarse otros tratamientos para mejorar la situación.

¿El tratamiento periodontal duele?

No suele resultar doloroso.

Cuando es necesario realizar un raspado y alisado radicular, se utiliza anestesia local para que el procedimiento sea lo más cómodo posible.

Después es normal notar una ligera sensibilidad durante unos días.

¿Cuánto dura el tratamiento?

Depende del estado de las encías y del tipo de tratamiento que necesite cada paciente.

Algunos casos pueden resolverse en pocas sesiones, mientras que otros requieren un seguimiento más prolongado y revisiones periódicas para mantener la enfermedad controlada.

¿Cada cuánto tiempo hay que hacer el mantenimiento periodontal?

La frecuencia varía según cada paciente.

En muchos casos se recomienda realizar revisiones y sesiones de mantenimiento cada 3 a 6 meses, aunque el dentista establecerá el intervalo más adecuado en función de la evolución de las encías.

¿La periodontitis puede volver a aparecer?

Sí. Aunque el tratamiento controle la enfermedad, las bacterias pueden volver a acumularse si no se mantiene una buena higiene bucodental y no se acude a las revisiones recomendadas.

Por eso, el mantenimiento periodontal es una parte fundamental del tratamiento.

¿Qué diferencia hay entre una limpieza dental y un tratamiento periodontal?

La limpieza dental elimina la placa y el sarro acumulados sobre la superficie de los dientes y ayuda a prevenir problemas en las encías.

El tratamiento periodontal, en cambio, actúa cuando la infección ya ha avanzado por debajo de la encía y afecta a los tejidos que sostienen los dientes, por lo que requiere procedimientos específicos para controlar la enfermedad.

 

¿Notas que tus encías sangran? Cuanto antes actúes, más fácil será conservar tus dientes

Si al cepillarte las encías sangran, están inflamadas o has notado mal aliento persistente, no lo dejes pasar pensando que es algo normal.

En muchos casos son las primeras señales de una enfermedad periodontal que puede tratarse antes de que afecte al hueso y a la estabilidad de los dientes.

En ArtDental realizamos una valoración completa del estado de tus encías para identificar el origen del problema y explicarte qué tratamiento necesitas realmente, si es que lo necesitas.

Sin tecnicismos, sin prisas y sin tratamientos innecesarios.

Queremos que entiendas qué está ocurriendo, qué opciones tienes y cómo puedes mantener tus encías sanas a largo plazo.

Pide tu primera visita y resuelve todas tus dudas con un diagnóstico claro y un plan de tratamiento adaptado a ti.

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